sábado, 23 de marzo de 2013

SU CANTO.. SU HIMNO

Entre un millón de libros a los que quité el polvo, ordené y ojee durante horas, encontré esto... Su canto, su Himno!!





Río colorado, tierra de pasiones, Villa Colorado, nido de ilusiones

  1. De lejanos lares llegué yo a esta tierra y con mis sudores progresar quisiera.
  2. El oro y madera a todos atraen, de muchas maneras todos lo extraen
  3. Con mi carretilla y la chupadera, arena y cascajo esa es mi tarea.
  4. A veces reluce y sonríe el viento, otras mi familia sufre el tormento
  5. En el monte vivo con mi motosierra, humedad y frío por sacar madera
  6. Hoy los camioneros llegan tempraneros , pues la policía quiere sorprenderlos.
  7. Colegio tenemos, canchas y piscina, y ahora un albergue que a todos anima.
  8. Chacras de maíz, yuca y hortaliza, cuyes y gallinas, pollos realizan
  9. Que Dios nos bendiga y borre las penas, que en este Distrito es la gente buena.
  10. San Juan y Pacal y Boca de amigo, San José Karene, Puerto Luz Contigo.
  11. Masenahua llega y Huasoroquito, Ishiriwe danza y Punkiri Chico.
  12. Delta uno viene todo decidido,que la fiesta es grande para este distrito.
  13. Bajo Colorado es mi playa oculta que acorta camino y a todos resulta.
  14. Lejano Setapo y Alto Pukiri todos como hermanos están pipiripi.

Lo que vieron mis ojos..

Lo que vieron mis ojos… ese es el nombre que decidí poner a mi experiencia, llevaba tanto tiempo pensando como iniciar mi viaje, que casi me olvido de hacerlo.
Mi relato es mío, no voy a hacer uso de ninguno de los chic@s que allí conocí para explicar lo que viví, sentí y experimente durante mi estancia en Boca Colorado (Perú), tampoco deciros que la experiencia cambio mi vida o me hizo mejor persona, solo vi, observé y disfrute de lo que aquel lugar me estaba regalando… y que a partir de este momento compartiré con vosotros..

Y para que podáis poner cara a mi historia... esta soy yo.. Tania.. Trabajadora Social, con experiencia en familia en conflicto y menores en riesgo de exclusión social... 

lunes, 18 de marzo de 2013

MISA DE DIFUNTOS EN PLAYA OCULTA

Hoy nos han avisado que ha fallecido Pascual, encontraron su cuerpo ahogado en las turbias y coloradas aguas del rio Inambari que discurre por Playa Oculta en plena selva de la Amazonía Peruana. 

Su muerte suena a misterio, ¿cayó al río tan ebrio que no pudo salvarse? ¿Fue sepultado por la tierra removida por la minería? ¿Tal vez fue un ajuste de cuentas debido a negocios por el oro? Era un hombre joven, fuerte y con una familia que ahora queda desamparada con su pérdida y preocupada por perder al cabeza de familia, proveedor de los pocos soles que entraban en su ajustada economía doméstica.


El Padre Zabala y Martín, únicos sacerdotes de los alrededores, han sido las personas encargadas de oficiar la misa. Mi primera sorpresa fue comprobar que los sacerdotes no viajan solos, los acompañan los niños del albergue, con sus cuadernillos o misales apropiados para la ocasión, gracias a ellos los fieles pueden seguir la Eucaristía, sus cánticos y responsos.

Es de noche y tras un trayecto en el jeep cruzamos parte de la selva para llegar a Playa Oculta. No hay iglesia, tan sólo una especie de escenario de madera junto al río donde algunos familiares varones velan al difunto y nos esperan. El recinto, al aire libre, empieza a llenarse de sillas, familiares y vecinos. La luz de las velas ilumina el entorno y un ambiente de duelo y dolor impregna el espacio. Los hombres han bebido, han ahogado su tristeza en el alcohol demostrando su virilidad, las mujeres reparten hojas de coca, refrescos y tabaco para hacer más llevadero el velorio. Los sacerdotes con sotana y el altar casero dan cierta solemnidad al acto, mientras los niños corretean de un lugar a otro detrás de las chicharras y de los perros, que también quieren dar su último adios a Pascual, las madres amamantan a sus bebés y el cántico a veces se hace difícil debido al jugo de las bolas de coca que abultan los carrillos de los fieles. El hecho de mascar hojas de coca está normalizado en tierras peruanas y este es uno de sus usos.

Cuando termina la misa, regresamos a Boca Colorado. Vamos callados, pensando en la fragilidad de la vida, los niños piensan en supersticiones macabras. En un sitio como el Distrito Madre de Dios la vida parece no tener tanta importancia como en los Países del Norte, la muerte está más cercana, es fácil accidentarse, enfermar o incluso ser asesinado. Estar vivo es sobrevivir a duras condiciones y a veces cuestión de suerte.

domingo, 17 de marzo de 2013

ME VOY A ATREVER


Las nuevas tecnologías no son lo mío, de hecho es la primera vez que escribo en un blog. Prefiero el cara a cara, mirarnos a los ojos mientras nos comunicamos, coger de la mano a la otra persona y sentirla,  salir al bar de turno para ver a los colegas, charlar y pasar un buen rato. Pero sí creo en el poder que internet tiene a la hora de acercar a las personas de todo el mundo y en la facilidad para informar y comunicarnos desde cualquier punto del planeta.

Hablar de la facilidad al acceso de esta tecnología abriría un debate en el que ahora no quiero entrar y sobre el que mi hermanito Fabio ya ha escrito. Fue divertido descubrir que mi compañero de experiencia fuese profesor de informática y mi primera actuación fuese montar un aula de informática. Son los guiños de la vida o del destino.
La comunicación, el aprendizaje y el acceso libre a la información a través de Internet entendidos como herramienta de avance y desarrollo, cobran cada vez más importancia en los Países del Sur.

Por eso quiero completar mi actividad de sensibilización y divulgación de mi experiencia de voluntariado a través de este medio, estoy convencida que le será de utilidad a toda persona que desde nuestro blog quiera conocer la realidad de Boca Colorado, desde la mirada de estos perugrinos onubenses. Gracias al trabajo y al programa del Area de Cooperación Internacional de la Diputación de Huelva y al Grupo de Los Hermanos Maristas que forman SED pude desarrollar esta experiencia inolvidable.

Estos días me gustaría escribir sobre mis vivencias en aquel “extraño” lugar que es Boca Colorado y del que siempre digo que "no he visto un sitio igual en mi vida". El ambiente te traslada al viejo oeste y a la fiebre del oro en pleno siglo 21. La escasez de agua potable, de electricidad, de medios en general, la normalización del abuso y la dificultad que supone acceder a una vida mejor no dejan indiferente al forastero.



Empezaré escribiendo una entrada que comencé en Agosto y de la que sólo colgué el título: “Misa de difuntos en Playa Oculta”

martes, 12 de febrero de 2013

Superhéroes de barrio.





Autora: Ana Palacios

Dámaris no sabe que es puro azar haber nacido allá y no acá o incluso que, en ocasiones, es aleatorio nacer enfermo o sano. Quizás, algún día se lo expliquen en forma de cuento u oración para que nunca suene a injusticia o a asunto de mal karma o fuerzas paradigmáticas del universo este que tenemos aquí, arriba y abajo. Sea como sea, ella aún no piensa en injusticias o en mala suerte. Intuye, porque poco a poco se va dando cuenta, que ella es diferente de la mayoría de personas que la rodean. Cree saber que hay algo que la distingue del resto, algo que la hace sobresalir de lo común, de lo normal. Dámaris piensa que hay un motivo que la hace especial, sino no tendría sentido que la atendieran todos tan bien.

Con sólo seis años se enfrenta a la oscuridad de una manera extraordinariamente valiente. Lo normal en los niños de esa edad, y yo me incluyo en ese lote, es suplicar una luz encendida para evitar que cualquier ser de debajo de la cama, o cualquier coco agazapado en el armario salga a por ti justo cuando tu padre se dé la vuelta. Por lo general, la oscuridad nos asusta y  debe ser algo inherente al ser humano. Relacionamos oscuridad con miedo, o imploramos oscuridad cuando algo nos avergüenza (y ahora, ya no hablo de niños de seis años). Por el contrario, disfrutamos de la luz del día, de las luces del día mejor dicho, porque cada hora, cada momento tiene su encanto, tiene su cielo particular, sus colores según la hora que marque el reloj. A la luz, disfrutamos leyendo buenos libros, viendo fotos del pasado o miramos embobados una cara conocida que nos alegra el día más triste. Todo esto, que es un ínfimo resumen de lo que podemos hacer con la luz prendida, es cotidiano y como siempre, confundimos cotidiano con trivial. Y sin querer casi, nos volvemos ingratos con nuestro propio mundo, nuestro entorno o incluso con uno mismo.

Y el problema sería, tal vez, no caer en la cuenta de esta ingratitud que contamina todos los órganos del cuerpo como un cáncer incurable; empezando por el cerebro y terminando de forma letal, con el corazón. Y el problema sería doble, tal vez, si no tuviéramos ejemplos o patrones que imitar. Afortunadamente sí los tenemos. Héroes y heroínas, que nos recuerdan que tenemos que dar gracias por todo lo que nos rodea y que sucumbir a pequeños o grandes fracasos solo lleva a fracasar aún más. Nos enseñan a ser fuertes, desde el ejemplo de sus vidas mismas. Yo tengo mi superheroína particular y no tiene capa y no vuela, pero con mirarla cinco minutos te regala la fuerza suficiente para querer cambiar todo lo injusto de este mundo. 

A estas alturas queda claro que hablo de Dámaris, una niña peruana que con sus seis años ya ha ganado más batallas de las que yo misma, después de veinticinco, no he visto ni a lo lejos. Batalla a batalla, va ganando su guerra, sin trincheras para esconderse o descansar. Por eso es mi heroína. Treinta kilogramos de huesos, músculos (aunque no muchos), piel y ánimos infinitos. En su casa la acompaña su familia, que vive por y para ella. Sin descanso. En su colegio, el San José Obrero de Sullana, se rodea de grandes maestros y maestras que con paciencia y cariño incansables, consiguen que poco a poco sea capaz de pronunciar palabras, de punzar con fuerza o de andar algunos pasitos sola. También están sus amigas que la acompañan en el patio a la hora del recreo, que le ayudan a abrir su bote de jugo y su paquete de chifles. Y que no se separan de ella ni le sueltan la mano si el juego del día es correr y correr. 

Esto es así porque Dámaris, entre otras dificultades relacionadas con el habla y los músculos de los brazos y manos, es invidente de nacimiento. Y sin embargo, nada de esto es una traba para que sea mi ejemplo y mi patrón. Ella es la luz o el norte que de vez en cuando necesito recordar, para saber agradecer todo lo que soy y todo lo que tengo. Es la viva imagen de la superación.

Dámaris intuye que es distinta del resto, lo que aún no sabe es que lo que le hace sobresalir, es su fuerza incansable.  


viernes, 21 de diciembre de 2012

Un hombre sensible

Pues si, he de reconocer que soy un tío sensible. Detrás de ese truhan algo perroflauta y bastante burgués, un poco cínico a veces y otras prudente y comedido; hay una persona afectiva y emotiva... pero vamos, no nos pongamos tiernos y al turrón...

  

Meses ha de mi regreso de Perú. Los recuerdos de Boca Colorado: Josué, Wendi, Rildo, Candi, Cristian... aparecen cada vez en menos ocasiones a pesar de que jamás me olvidaré de ellos. Gracias al programa de la Diputación Provincial de Huelva y a SED pude disfrutar de esa inolvidable aventura perugrina. Y como lo prometido es deuda, el programa de actividades contaba con un apartado de sensibilización.
Era hora de poner en pie los recuerdos de la experiencia, las fotos, los vídeos y las actividades realizadas para poder explicar a los demás qué hay allí, que se puede hacer y para que fuimos.
Pero esta ardua tarea fue interesante, divertida y fácil gracias a los compañeros que forman el equipo perugrino, y a la colaboración del Colegio Virgen de Belén donde trabajo. Los adolescentes quedaron encantados al conocer la aventura del Voluntariado, la vida en otros países contada en directo por las personas que habían estado allí y las cosas que podemos aportar los de aquí. Información de primera mano de una realidad que solo alcanzan a ver, por ahora, en una pantalla. Una semilla que germinará tarde o temprano.

Todo esto fue posible gracias al trabajo de mis compañeros y compañeras, sin las cuales mi aportación a la tarea habría quedado bastante coja: mil gracias a mi hermanita María Rabat, al erudito Juanma, a la preciosa Tania y la encantadora Anita.

Pd. Feliz Navidad a todos.
Pd2: Que el fin del mundo os pille bailando.


https://docs.google.com/open?id=0B6YQIMxjIv8EVmMwQmx3eEJONXM

viernes, 30 de noviembre de 2012

El secreto mejor guardado

Como cuando uno se encuentra un billete de 20€ olvidado en el bolsillo. Así me sentí cuando revisé una de esas tarjetas de memoria olvidadas y encontré fotos que no recordaba haber tomado. Esas fotos renuevan mi recuerdo sobre la experiencia vivida este verano en  Perú. El albergue de Boca Colorado, mi hermanita María, el Padre Martín, Candi, Josué, Luci, Dante, Wendi, Heráclito, Shakira, Cristian, Orlando, Rildo... la madre Teresa, la hermana Dolores, el Padre Zabala, la Cocinera Juana y sus hijos Franco y Xiomara, la gata trocha y el perro rufián.

El paso del tiempo olvida las cosas innecesarias; la memoria es selectiva. Atrás quedan las noches sin electricidad, el ruido de los generadores, la falta de agua potable... y aparecen: la sonrisa de Josué cuando íbamos a pescar, Cristian y Candi macheteando la selva, la chacra, todos juntos en la pickup, bañarse rápido con agua fría, correr por la selva, los monos, papagayos...
Dicen que las experiencias de voluntariado internacional dejan marca. Y la verdad es que me han dejado mucho mas que eso